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Un tema molesto

Un tema molesto

Un tema molesto

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Los excrementos de los perros, además de afear la ciudad, pueden representar un peligro para la salud pública. A pesar de que se han realizado múltiples campañas de sensibilización en nuestra ciudad, la situación no mejora. Aquí te contamos cómo y por qué queremos poner este tema en nuestra agenda de trabajo.

Lo de las cacas de perro es una cuestión sensible, porque pone en evidencia las actitudes incívicas de algunos dueños de animales. Y es importante destacar ese “algunos”, porque somos conscientes de que muchos dueños de animales, por suerte la mayoría de ellos, cumplen con todas sus obligaciones. Pero hay personas que no las respetan, y ello nos obliga a afrontar esto para encontrar una solución.

Es complejo, porque tenemos que ser capaces de analizar la problemática desde múltiples perspectivas; debemos considerar todas las normativas vigentes, los aspectos relativos a la salud pública, sopesar la voluntad política real de encontrar soluciones y finalmente desarrollar un proyecto que logre modificar las malas actitudes de algunos dueños de mascotas.

Rivas es “Ciudad amiga de los animales “, desde que en mayo de 2015 aprobó la “Ordenanza municipal reguladora de la tenencia y protección de los animales domésticos y de compañía

Esta ordenanza fue una de las primeras en España en recoger los derechos de los animales y de los propietarios, para garantizar la protección de los animales y acrecentar la convivencia de estos con las personas. En ese documento también se recogen todas las obligaciones que trae aparejada la tenencia de animales de compañía. Allí se detallan, entre otras, la necesidad de identificarlos y censarlos, los controles sanitarios a los que deben someterse y se mencionan las infracciones. Entre estas últimas se encuentra la de no recoger los excrementos de los animales en las zonas de uso público o común.

Los excrementos de los perros pueden transmitir bacterias, virus y parásitos. Algunos de estos elementos permanecen en el terreno aún después de que la lluvia y el sol hayan disipado las heces. Hay algunos huevos de parásitos que flotan en el ambiente y que pueden ser absorbidos por una persona al respirar. Sumado a esto, algunas enfermedades parasitarias son crónicas, por lo que pude darse el caso de que un niño ingiera huevos y se enferme de adulto o luego de muchos años.

El centro de control de enfermedades presenta una lista con más de 100 enfermedades que pueden transmitirse entre animales y personas, entre ellas se cuentan al menos 11 que pueden contagiar los perros y entre estas últimas, 8 pueden transmitirse sin necesidad de tener acceso al animal enfermo, sólo por entrar en contacto con sus heces.

Además del riesgo para la salud los excrementos en lugres públicos son estéticamente molestos y representan una afrenta directa contra los derechos de otras personas sobre el uso de esos espacios, hay parques y plazas donde los niños no pueden jugar tranquilos, sin estar pendientes de esquivar las cacas; o donde es imposible sentarse en la hierba para disfrutar de un picnic.

En la empresa, dependiendo del área de jardinería, dedicamos personal y un vehículo a la recogida de excretas. Tenemos recorridos para vaciar las papeleras caninas y se realizan paseos de limpieza y recogida por innumerables zonas de la ciudad. Asimismo, los compañeros de jardinería y los de limpieza viaria recogen los excrementos que se encuentran a su paso. Esto dificulta los trabajos de jardineros y jardineras, ya que los excrementos deben desecharse con residuos destinados a vertedero, mientras que los restos vegetales deben colocarse en contenedores que se destinan a compostaje.

Desde el año 2017, cuando comenzamos os a pensar que necesitábamos un nuevo plan estratégico para Rivamadrid, nos hemos centrado en recoger información, en armar una base de conocimientos a la que podamos acudir para buscar respuestas que nos permitan tomar mejores decisiones.

En el cuadro de abajo se observa la cantidad de excrementos recogidos en los últimos 3 años. Estos números contemplan sólo los “paseos de limpieza” y no incluyen los excrementos recogidos en el barrido normal de aceras ni los de jardinería.

Esto es mucha caca, lo que significa que son muchos los perros que tiene dueños irresponsables e incívicos. Rivas ha impulsado, desde el año 2015, al menos 4 campañas de sensibilización sobre el tema, informando de las multas que pueden imponerse a los infractores, pero no ha habido resultados significativos.

Llegados a este punto toca hacerse dos grupos de preguntas: El primero relacionado con la percepción del problema: ¿le molesta esto a los vecinos?, ¿queremos hacer algo por modificar lo que sucede?, ¿contaremos con apoyos de otros grupos y personas?

Si estas primeras respuestas son afirmativas hay que afrontar el segundo grupo: ¿Cómo se puede lograr?, ¿qué estamos dispuestos a hacer?, ¿qué debemos hacer? y ¿para solucionar qué proporción del problema?

Conocemos ejemplos de numerosas ciudades que han empleado diferentes estrategias, con mejores o peores resultados. Algunos ejemplos: realizar campañas de comunicación y sensibilización ciudadana, aumentar la presencia de personal autorizado para multar a los infractores, implementar la identificación de heces por medio de análisis de ADN, instalar una web donde se puedan subir fotos o vídeos de los infractores y sus perros, colocar carteles en la zona con imágenes de los infractores, pintar las heces para evitar que las pisen, dejarlas sin recoger para que los vecinos paguen las consecuencias y se transformen en un factor de presión directa…

Estamos recién comenzando a trabajar sobre el tema, pero con la firme decisión de lograr un cambio. Queremos comenzar un diálogo con todos los vecinos y vecinas, que nos permita encontrar nuevas fórmulas de convivencia y respeto.

Sabemos que debemos definir un plan de trabajo y consensuarlo en el seno de la empresa, también sabemos que deberá pasar por diferentes instancias hasta ser autorizado, y por fin, antes de ponerlo en marcha, queremos comunicarlo a la ciudad.

A algunos las nuevas reglas del juego no les van a gustar, porque deberán comenzar a recoger sus cacas, pero estamos convencidos de que para el resto de la ciudad va a ser una excelente noticia.

C/ Mariano Fortuny, 2

28522 Rivas Vaciamadrid

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